Sin ánimo de pretender que mi bitácora se convierta en una especie de diario académico, he de escribir mi indignación ante un hecho por el cual tengo el dídimo transpirante. Es más, yo escribo aquí lo que me sale de las narices...
Hace un par de semanas, dos chicas de mi clase mantuvieron una pequeña controversia. Una más como otra cualquiera que todos los días puede ocurrir. Excepto que en ésta, en un momento determinado, una de ellas, agredió a la otra por unos motivos aparentemente insignificantes (quiero decir, para el punto de llegar a las manos), los cuales no eran más que:
Una se empezó a reír de la otra porque un compañero, horas atrás, durante un momento de discusión le había dado un “corte”. La chica de la que se estaba riendo, a quien después agrede, por motivo de reirse de ella, afirmó, no sé si en voz alta o no, pues no lo oí, mientras se iba a sentar a su pupitre y refiriéndose a la que se estaba mofando de ella: “Ésta boliviana me tiene harta”. La otra entidad biológica (llamémosla así, ya que no tengo el suficiente pretexto para llamarla `persona´ debido a su incívico comportamiento) que se estaba riendo, se sintió ofendida, puesto que ella no es boliviana, sino chilena. Y se dispuso a agredirla, dirigiéndose hacia ella por la espalda, estando la otra chica ya sentada y escuchando música con el MP3 puesto... La cojió por los pelos, tiró hacia atrás imposibilitando la movilidad de la que estaba sentada y dejando su cabeza mirando hacia arriba, le golpeó más de 4 veces consecutivas en la cara.
A la entidad biológica que agredió se le asignó un castigo que consistió en; acudir por la tarde durante 3 días al instituto, quizá para realizar alguna tarea escolar o darle una básica clase de ética sobre cómo no ser una especie de Australopithecus anamensis.
Y díganme ustedes, ¿Compensa eso, una agresión física POR LA ESPALDA y con posteriores ofensas verbales, sabiendo encima que la agresora no tuvo después en ningún momento la intención de disculparse sino que encima mostró una actitud engreída, arrogante y altanera creyendo que estaba bien lo que había hecho y justificándose con un “Nadie me habla así”?.
No sé lo que pensarán ustedes, pero, creo que en otros centros escolares, asociaciones, establecimientos e incluso en cualquier jaula de cualquier tienda de animales de segunda, se suele retirar y/o expulsar del habitáculo al ser que toma tales actitudes hacia sus compañeros. Pero en fin, amigos, bienvenidos al mundo real, donde los favoritismos pueden llegar muy lejos... ¿No creen?. Y eso que no he mencionado nada respecto a la vida académica de la agresora, que no es muy satisfactoria que digamos.
Para concluir, ésta apropiada y filosofal frase:
“La peor forma de injusticia es la justicia simulada.”
-Busto de Platón
No tengo nada más que añadir al respecto.